miércoles, 21 de diciembre de 2016

Somatizando...

Me duele querer y no querer. Me duele buscar entre la nada. Me duele el silencio del pasado inexistente. Me duele las sombras del futuro. Me duele el vacio permanente.

Me duele no tocar tus manos. Pero aún duele más rozarlas sin causante equivocado. Me duele mirarte a los ojos. Ver sin entender nada. Pero aún duele más cuando mi pupila añora lo que tu iris encripta en mil colores. Me duele no saber, morirme cada instante en una duda progresiva, marchita y letal. Me duele saber, más de lo necesario en un sobrediagnóstico sin tratamiento descubierto. Me duelen tus palabras, cuando ladran, cuando viven, cuando huyen, cuando mueren. Me duele escucharte cuando vienes de repente, cuando te cruzas casualmente por mis sueños o incluso hilando el curso delirante de mis pensamientos.

Me duele no vivir, soplar los segundos en incendios inconexos. Me duele sentir, desarmarme por dentro mientras se funden coraza y corazón en un caos sangriento. Me duele cada cabo sin atar, cada silaba insensata, cada acento fugitivo de su lugar. Me duelen los torbellinos danzando por mi mente, en un cóctel de realidad y mentira que ahogan la luz de mi conciencia. Me duele tanta confusión. Me confunde tanto dolor.

Me duele respirar. Me duele cada paso errante buscando no fallar. Cada grito engullido en una rutina salvaje. Me duele el frio que me quema por dentro. Me duelen traidoras letras del recuerdo. Me duele la noche y su inmensidad en relieve. Me duele el dia y su crudeza esperpéntica. Me duele la lluvia desolada sobre charcos perennes. 

Me duele. No sé el qué. Pero me duele...

Asustada y decidida

 La que duerme en tirantes en invierno para sentir el abrazo del edredón La que se ve las películas en tres actos porque se duerme La que se...