lunes, 19 de junio de 2017

Desaturando

Cada día un poco más.
Me falta un poco más.
Me queda un poco menos.
Me falta el aire. Me queda tiempo.

No veo el final y me aprisiono contra las cuerdas. Esas que ya no suenan, porque las marginé de mi rutina. La aguja que me atraviesa y me castiga.

Me tiembla la voz. Y eso que en esta época casi ni hablo. Siembro silencio y las voces de mi cabeza osan no callar.

Cada cierto tiempo. Sincrónica, antecrónica o metacrónica. Mi garganta se hincha de temor. Oscurecen mis ojos que se cierran y estalla el llanto a muerta voz.

Siento mi pecho acorazado, mi mente obnubilada, y mi cuerpo no responde. Siento que me falta el aire. Y aún me quedan días.

Y sigo encarcelada en mi propia presión. Y sigo ahogándome en mis versos.
Y sigo ausente en una vida que puse en Pause.

Palabras que mueren. Fantasía atrapada en una rutina tan racional que vuelve todo absurdamente irracional. Rabia, frustración, agobio. Ansiedad, miedo, depresión.

Cóctel preverano.
Reprimido y mezclado.
Cóctel​ envenenado.
Acumulado y maltratado.

De repente una nueva ola impredecible. Un nuevo ya antiguo ataque. Opresión. Desaturando de saturación. Mi armazón me empuja al suelo.

Vuelta a empezar de cero.

Cada día un poco más.
Me falta un poco más.
Me queda un poco menos.
Me falta fuerza. Me queda lucha.

Asustada y decidida

 La que duerme en tirantes en invierno para sentir el abrazo del edredón La que se ve las películas en tres actos porque se duerme La que se...