Esa suave brisa que envuelve el tiempo. Ese temblor invisible. Dulce bamboleo al respirar. Ella, con el oleaje en su melena donde surfeaban sus dedos. Él, guardián de un castillo de arena cercado por su marea.
Ella nadaba en el mar de sus ojos. Él competía con los rayos del sol por rozar su piel. La picardía salada de un día cualquiera. Y dos personas concretas creaban un lugar.
Él durmiendo en su media luna. Ella pintando un cielo en su cabeza. Ese viento soplando sueños al oído. Suena un murmullo de recuerdos en el corazón.
Ella salpicando risas sin remedio. Él buceando en sus palabras. Luz inmersa en agua. Armonía de versos. Melodía de besos.
Latido en el aliento. Dorado sumergido en moreno. Envidia inundaría la playa. Trabalenguas de olas con su inversa. Desnudaron la cama de la madrugada. Él y ella, donde el mar queda con la arena.