Porque el tiempo contigo es relativo y la distancia, en verdad, tiende a cero.
Y creamos nuestro espacio.
Nuestra dimensión.
Creamos un Nosotros tan nuestro.
En nuestra singularidad,
hablando en plural.
Tan perfectamente imperfecto.
Distintas pulsaciones a un mismo ritmo.
En nuestra tonalidad.
Corazones a un compás de color.
Me hiciste emperatriz de tus ojos,
te prometí Roma,
pero con nuestra entropía
solo puedo darte
un poco de amoR.