"Tres anuncios y volvemos". Pero a mitad del primero apenas quedaban ya restos de tus versos. Vestigios de lo que fuimos en nuestro dulce cautiverio. Ensoñaciones de lo que podríamos haber sido en el mismo viento. Con una sintonía casual y monocorde, con cuatro luces de sabores y la rutina desbordada entre los almohadones. Sucumbiste a Morfeo. Se adormecieron proyectos de surcar mi mirada. Se perdieron palpitaciones entre olas desincronizadas en tu memoria. Tus palabras lejos buscaban su camino en palpables horizontes. Tus brazos soltaron mis costuras para amarrarse al destino que arrasaba la partida. La distancia que estrechamos con nuestro empeño volvía a dilatarse con la llegada del verano.
Y allí quedaron fuegos incomprendidos, torpes promesas ahogadas en medio del humo de tus firmes huellas. Levantando el polvo escondido que jamás debiste pisar cuando tus susurros desgarraron brechas encarceladas en mis recuerdos. Y una vez más, allí colgaban mis zapatos ilusionados y sin estrenar. Rebotaron los ecos de los bailes inacabados sacudiendo mis sentidos sagazmente. La tormenta lloró asustada nada más congelar el abrigo de tu sonrisa...
Dejamos el capítulo a mitad. Lo sé. En una serie que acabábamos de comenzar. Otra vez. Los descansos no perdonan la partida. Lo sé. Pero no pienso desconectar la TV, ni destronar el mando entre novelas. Otra vez.
Tres, siete o diez. Sean los que sean. Ya esperé cuatro ríos. Ya disfruté tu orilla rompedora y tu tierno sol imponente. Y sé que soy capaz de guiar una variopinta senda de vuelta a tus besos salados. No sé si subirá la sedienta marea de nuevo, pero me adentraría a ciegas en tus oscuras aguas para volver a cantarte mi cuento febril...
https://youtu.be/BnRdyZudvHM
"Que acaben pronto los trailers y dé comienzo, por fin, el film"