Agazapada en un rincón de mis pensamientos. Escondida de plausibles perturbaciones. Inmersa en la niebla desde hace innumerables noviembres. Conté hasta diez perdiéndome por el camino. Pensé en huir de lo que me dijo el Destino. Y al final ni me movi, dejando que el aullido me quemara por dentro.
Sumé, resté, multipliqué y dividi, pero no fue suficiente. No habia solución. No hay solución. No habrá solución. Y por más que luchaba, no llegaba a intentar. Palabras vanas confundidas en espacio y tiempo. Todo carecia de sentido cuando subia la marea. Y otra vez más las dudas me retienen por la espalda. Atravesando lo que queda de mi ánima que ya no sabe ni resignarse a ese fin. Y otra vez ese cuchillo sangriento, esa falta de aliento y ese miedo a perderme de nuevo. Pero la triste verdad es que jamás me he hallado a mi misma. Dediqué mis manias a disimular errores. Suspendi el coraje de primer nivel. Marginé la vida. Y me tiré por la bordadura del sol para conquistar-la-. Pasos serenos de psicosis silenciada a gritos por dentro. Error 404, explicación no encontrada.
Será que no la hay. Será que no la hubo. Será que no la habrá. Y precisamente mi pasatiempo preferido resulta ser el de cerrar las puertas. Para que no se escape la esencia que nadie (ni yo) ha visto jamás. Para que la luz no salga a correr a oscuras. Para que los cimientos no se acunen en manos incompatibles. Para que el tiempo no eche a volar desde un segundo. Para que la protección sea hogar.
No concibo otra salida, no sé escribir otro final. Simplemente lleno de vacio. El cuento de nunca empezar. Ni afirmo ni niego. Porque nunca llegué a certeza alguna. Sin decoro. Sin princesas. Sin deidades ni promesas. Perdido todo, nada importa un nuevo naufragio de un náufrago de nacimiento...
https://youtu.be/Se7p-SU3OJE
No hay comentarios:
Publicar un comentario