Hoy es una de esas noches que sabe a café. Amargo desvelo. Negro sinsentido.
Hoy es una de esas noches que me gustaría poder darle al off. Cortar el circuito cuando empieza a cortocircuitarse de tanto pensar.
Hoy es una de esas noches que me gustaría tenerte aquí. A ti. Sin saber quién. Ritmo sinusal.
Qué ilusa la princesa una vez más. Cuánto duele abrir los ojos a la realidad. Que pesan los recuerdos. Quema la soledad.
Hoy es una de esas noches que me gustaría no existir. Resetear, borrar y archivar. Que no me ardieran en el pecho las ganas de llorar.
Qué ilusa la princesa. Ojalá fuera piedra, hielo y hierro. Ojalá fuera la guerrera de su cuento. Ojalá.
Hoy es una de esas noches que huele a final. Porque todas las películas tienen una duración determinada. El destino gana una vez más.
Hoy es una de esas noches que peco de irracional, de soñadora y de dramática. Porque sé que todo pasará. Que el mismo cuento se repite. Y la vida volverá a la normalidad.
Pero... hoy es una de esas noches que no puedo respirar.