Siempre me ha gustado fijarme en los detalles. En cómo anda la gente por la calle. En las sonrisas nacientes mirando el móvil. En qué esconden los suspiros. En las historias que nos envuelven a todos. En los lazos y retazos.
Y ahora osas formar parte de este juego. Llegas para capturar mi mente en más de un silencio. Me arrebatas mis secretos sin que pueda tentar los tuyos. Y ahora vienes presumiendo de luna. Llegas para liberar presiones sin traer borrascas. Me alimentas las locuras y sueño(s).
Cuando crees que no veo. Cuando piensas que estoy dormida. Cuando leo, cuando bailo y cuando canto. Sin que te des cuenta. Te miro. Miro tu mirada de avellanas. Brillante de ilusión. Miro tu boca de fresa. Jugosa de sinceridad. Miro tus pensamientos de valor incalculable. Miro tus manos de miel. Dulces rozando las costuras de mi piel.
Y la gente también nos mira ambiciosa de momentos. No sé si te has dado cuenta. Envidiosa. Enamorada. Encantada. Así nos miran. A ti y a mí. Dos. Como el día y la noche. Como la mente y el cuerpo. Como el sol y la luna. Como el frío y el calor. Como el hombre y la mujer. Tanto monta, monta tanto.
Y todo expirará pero quedará para el recuerdo. Que la felicidad está hecha de pequeños momentos.
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