A veces vuela el tiempo en plena sobredosis de inspiración. A veces vuela el tiempo que distancia dos latidos distintos.
Y qué mal se me dan las primaveras cuando arden mis manos. Y qué silencio me quema cuando callo. Y qué incógnita persigue mis simplificaciones.
A veces baila una sonrisa desnuda. A veces se enzarzan mis labios en un pacto inconexo.
Y qué mal se me dan las palabras cuando no quiero sentir. Y qué violento el invierno con su perenne juego. Y qué estúpida dopamina me consume cuando dejo de tocar el suelo.
A veces no querer saber se maquilla de traicionera ignorancia. A veces no se necesita saber para que te levante el viento.
Y qué desaliento lleno de oxígeno cuando se disuelve la cordura en un matiz. Y qué opuestas son las piezas de un puzzle. Y qué curioso cómo encajan en un cómodo click...
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