viernes, 1 de junio de 2018

Eco

Y suena PUM cuando explota todo. 
O no. 
Quizá no suene nada. 
Y al gris más impasible le siga un compás sin alas. 
Y no. Hoy no viste el cielo de ningún color. 
Ya no hay amarillo ni azul que valga.

De las paredes destronados, cuervos negros, dementores de tu alma. 
¡Qué inmortales despiertan los fantasmas! ¡Qué solitario vuelve el miedo!

Entre sogas de pútridas palabras, 
Deshilachados e incoherentes versos
se endurece y se resquebraja 
un onírico islote en el tiempo.

Se tornaron perennes pesadillas
Pesan los amargos tornados
Hundiendo un refugio en cada esquina
En mi gris círculo de condenados

Sé que necesito vomitar todo esto
Y a la vez ni sé qué es lo que emana de mi ocre y vertiginosa cascada
Donde ya no luce agua, ni para brotar este insípido lamento

¿Quién soy yo? ¿Dónde se sumergió mi universo?
¿Volví a la casilla de partida?
Y aquí lloró un estruendo del silencio
Aquí, en mi orilla,
Tan solo me achuchó mi eco.



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