Me gustan los comienzos, esos que no tienen principio ni principios. Los que se deslizan debajo de tu puerta y cuando miras ya están dentro.
Me gustan los hilos de palabras que juegan sin solución de continuidad. El diámetro que se forma entre dos y la derivada de un beso extrovertido.
Me gustan los silencios cómodos en los que tumbo mis ojos. La respiraciones asincopadas en la orquesta de caricias.
Me gustan las noches traviesas en las que miro al cielo. Los segundos que dejan de contar y lo que se refugia en la metáfora de un verso.
Me gusta la calma, pero también la tempestad. Me gusta hablar y callar. Perdida en un abrazo me vuelves a encontrar. Escaparnos y volar.
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