viernes, 19 de octubre de 2018

Ockere Insel

Otoño y su sábana ocre y dorada. Tímido, el frío besa mi nariz y me da la mano. El sol se apaga perezoso con cada suspiro. Y en esta lluvia de hojas se detiene el tiempo.

Respirando risas. Al momento de morder el miedo. Y el viento rojizo echa a volar.

Sin equipaje, sin rumbo y sin lastre. El color despierta. La niebla duerme. Tan solo un corazón acompasado, un torbellino en calma.

Otoño y su incierta febrícula. Cielo de un sinsabor que engaña. Enredaderas sonrosadas sin cuento. Y un manto ocre y dorado armoniza mi cadencia...

Asustada y decidida

 La que duerme en tirantes en invierno para sentir el abrazo del edredón La que se ve las películas en tres actos porque se duerme La que se...