viernes, 19 de febrero de 2016

El arco iris y el diluvio



Dos estrellas. Dos diamantes. Dos luciérnagas. Qué bonitos tus ojos brillando aquella tarde que resoplaba el cielo. Qué precioso ver aquella ilusión brotar de tu mirada profunda. Qué bella tu astronómica sonrisa cuando hablabas de tu debilidad. Qué sinceras tus palabras perdidas entre silencios porque ni tan siquiera tú sabías qué pensar. Qué maravilla el inevitable efecto que tiene en ti. Qué adorable e indefenso te mostrabas entre rayos de risas nerviosas. Cuando apartabas la mirada escondiéndote de los monstruos del armario y de la bruja que los capitaneaba. Qué mágico es sentir que tu gravitación cambia de universo...
Pero qué difícil asumir que nunca seré la artífice de esos hechizos sobrehumanos. Qué estúpido seguir creyendo en mi empecinada búsqueda sin rumbo. Qué torpeza y desacierto. Entre desaliños que anudan mi garganta. Entre golpes que destierran mis ilusiones y entre convulsiones que acampan en mi mente(cata). Qué ilusa me sentía suspirando por tus centelleos incesantes. Qué estrambótico era todo ese desembarco. Creo que perdí el Norte hace años-luz. Por volar con renacuajos y nadar con golondrinas. Creo que confundí corrientes. Creo que me alcanzaron asteroides. Creo que soñé sin cuidado. Creo que me creí demasiado...


Me toca salvar las distancias, ¿pero quién me salva a mí?

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