...está condenado a repetirla... ¿En serio? ¿Y qué pasa con nosotros? Claro que somos conscientes de nuestro pasado. Y sí, conocemos nuestra historia mejor que nadie. Sabemos hasta el número de pasos que hemos dado sin caernos. Pero no. No basta. Seguimos sin ver esa roca que parece nacer de la nada para volarnos todo. No cambiamos nuestras manías y bostezos. No recalculamos nuestros errores y esperanzas. Seguimos creyendo en los cuentos de hadas por mucho que despertemos en una almohada inundada de lágrimas. La realidad que nos rodea ni la olemos. Nos asusta. Pero bien que sentimos nuestros sueños en cada recoveco de nuestro ser. Nos traicionamos a nosotros mismos. Nos juramos una tregua, pero la guerra nunca duerme. Los escudos se oxidan con el tiempo y no resisten ya tormentas enfurecidas. Las promesas se diluyen en vapor de agua. Se forman nubes en el camino. Van y vienen, y siempre elegimos mal. Sin embargo, entre tanto cielo, a veces te alcanza algún rayo de sol. Entonces, no lo dudes, arriésgate y ¡salta!
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Asustada y decidida
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