sábado, 26 de marzo de 2016

No te pedí que vinieras...

Es verdad. El tiempo no es más que una invención humana. Compases en los que dividimos el baile de nuestras vidas. Un intento más de controlar nuestro alrededor. Pero en realidad es el tiempo el que nos maneja a su antojo. Adaptando el latido del reloj a su gusto y deseo.

¿Qué vale más: una semana o cuatro años? Digamos que sur y norte chocaron sin remedio. Las lluvias no pudieron resistir el calor de esos rayos y todo se dio la vuelta. Todo pareció detenerse en aquel amanecer. Todo pareció detenerse en aquellas escaleras. Y aún resuenan goles, risas y whatsapps. Se congelaron instantes en trozos de pastel.

Siguieron las carabelas en busca de sus Américas. Llovió. Y mucho. Brilló el sol. Y mucho. Atracaron en puertos. Partieron sin mirar atrás. Disfrutaron del ronroneo del mar. Y sonrieron al vaivén de las nuevas olas.

Y como de la nada ahí estaban. No eran engañosos cantos de sirena. No eran falsos destellos de tierra firme. Ahí estaban. La Pinta enfrente de la Niña. Igual que el agua se volvió hielo, ahora se derretía el silencio. Suspirando para adentro. Aún quedaban cenizas de aquel recuerdo. Aún quedaba magia en sus miradas.

Y entonces ¿qué es el tiempo? Cuando nada ha cambiado. Cuando todo es distinto pero igual que ayer. Cuando hemos vuelto a la casilla principal. Cuando no quiero volverte a perder.

Y por muy absurdo, estúpido y loco que suene: no soples la llama de esta vela por mucho que sigamos cumpliendo años....

Llámame absurda, estúpida y loca, pero no te vayas jamás🙊

https://youtu.be/b_TgtCLmTgc

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Asustada y decidida

 La que duerme en tirantes en invierno para sentir el abrazo del edredón La que se ve las películas en tres actos porque se duerme La que se...