Y de la noche a la mañana subes un piso más. Pensando que habrá mejores vistas. Cayendo al suelo porque a la vez ha crecido el vértigo. El aire, más pesado, ahoga tus ganas de volver a respirar. Aplastando tus cicatrices hasta volver a sangrar de rabia. Los escalones cada vez más demoledores en la ausencia del ayer. Rasgando memorias de un futuro incierto. Luchando por recobrar un aliento helado por el tiempo. Atrapada a una velocidad que quema. Que asusta y paraliza. El volante se esfuma fugitivo. Olvidando cada paso. Cada reto. Cada ambición. Vendiendo palabras y comprando silencios. Riendose de suculentos y adictivos sollozos. Recuerdos soñados. Perdiendo tentaciones entre valientes sobreavisos. Soplando lejos el humo de una etapa chamuscada. Matando las velas y el tiempo. Saboreando un tiempo en vela. Y entre destellos, un Norte indistinguible del Sur. Un Este incluido en el Oeste. Y un sauce nostálgico cuenta las hojas de antaño buscando secretos encarcelados. Cantos que roba el viento mientras baila con tus rizos. Desgastando la mirada ingenua en el reflejo. Y el sol apaga su ilusión hasta el próximo capitulo...
No te detengas que el reloj no pilla vacaciones