Es inevitable. Puedes soplar con fuerza y nada. Puedes saltar los charcos pero te seguirás mojando. Puedes correr. Puedes dar la cara. Volver la espalda. Y nada.
Demasiadas complejas variables. Demasiadas matrices de matices. Y al final me pierdo entre coordenadas y (me) confundo (entre) los ecos del silencio.
Es inevitable. No merece la pena apagar tus dudas al atardecer. Ni te molestes en dormir sobre el interminable discurso mudo de tu almohada.
Demasiadas preguntas por y sin sentido. Demasiados miedos regalados. Y al final despierto entre interrogantes sin encontrar el sueño que hace tiempo abandoné.
Sigue. Sigue girando a ver si acaricias tu destino. Ni el sol ni las estrellas conseguirán sacarte a pasear fuera de tu surco de confort. No llenarás la luna ni probarás un tímido cachito de cielo. Sigue memorizando tus huellas. Y la sed te seguirá atormentando. Sigue sin mirar hacia arriba. Y enterrarás tu cabeza. Sigue haciendo oídos sordos. Pero recuerda que el viento jamás te soplará las respuestas si tú no (te) preguntas antes.
¿Quieres ser el "Buzz Lightyear" en mi búsqueda hasta el infinito?
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