Supongamos que una vez hubo algo. Que ese algo ni siquiera existía y que el perfume del recuerdo se derritió.
Supongamos que todo fue un sueño. Que nadie supo nada y que el viento hasta las risas negó.
Supongamos que nada se interpuso. Que todo bailaba en su cauce y que de repente el camino se torció.
Supongamos que no existe el futuro. Que descubrimos mil trucos y que solo el presente importó.
Supongamos que estuviera todo escrito. Que el final no tuvo principio y que el corazón jamás se paró.
Supongamos que el tiempo desbordó el reloj. Que no quedaron segundos y que el juguetón minutero jamás cedió.
Supongamos que fuimos antagonistas en la nada. Que jamás tuvimos sentido y que en el vaivén del silencio el ancla del tiempo venció.
"Un poco más fuerte que ayer pero menos que mañana"
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