lunes, 23 de octubre de 2017

Esa niña perdida

Y he perdido la sombra para que no me asusten fantasmas del pasado. Y dejé el miedo atado en un cajón. Que con el tiempo me he vuelto miope a lo malo. Y no volveré a quitarme las gafas de color.

Porque he decidido seguir la estela de Peter Pan y la filosofía de las estrellas. Volverme Campanilla siempre que amenace la tempestad. Que no me asustan los garfios con los que pueda tropezar.

Que me he dado cuenta que por una mirada vale la pena abrir los ojos cada día. Que me acostumbré a calzarme los patucos de la inocencia. Y me he vuelto adicta a descubrir el mundo como quien acaba de llegar. A sentir el tacto de la tierra en mis pies, aunque mi alma esté volando a cien metros del cielo.

Que me he dado cuenta que en una sonrisa afloran mil palabras mudas. Que si mis manos tiemblan no es por frío. Y he aprendido a vibrar al compás de mis sentidos. A aprovechar el viento para dejarme llevar, aunque lluevan preguntas.

Que lo que callamos, al final estalla como el arco iris tras el diluvio. Que en tus pupilas, tu corazón solo grita que quiere  vivir. Y entonces decidí que no iba a esperar más para ser feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Asustada y decidida

 La que duerme en tirantes en invierno para sentir el abrazo del edredón La que se ve las películas en tres actos porque se duerme La que se...