martes, 27 de marzo de 2018

Deslucido



Oscurece mi cabeza. Se me nubla el alma. Dudas que no despejan. Fuera saluda el sol.

A tientas me levanto, buscando una razón. Me pesan los ojos, mis pestañas no vuelan. No hay corriente. No hay coraje. No hay canción. 

Se difuminan los colores. Cada vez más cerca se ahoga el rumor. Emborrachada de café, ataraxia disfrazada, impávida sed. 

Y ahora, ¿qué rima venía? Perdida métrica se burla de mi ayer. Cuenta el cuento de nunca jamás. Que siempre habrá fantasmas poetas, de mirada hueca, en un desdeñado desván. 

Y ahora, ¿seguía la historia? Cambiante el viento, dejó de bailar. Vertiente hacia dentro, lamidas lágrimas desembocan en tu corazón. Inundándose de recuerdos. Cegándose sin tu sol. 

A tientas, saboreo la madera de un suelo de espanto. Sigo enmarañada de una red de atajos. Vaivén que nace y muere a un ritmo de vértigo. 

¿Por qué robaste protagonismo en mis sueños? Raso envuelto en azul satén. Cortinas en mis pupilas, encaramándose a mi piel. No hay destellos. No hay develo. No hay duende.

Enlentece el silencio a mi alrededor. Dentro ráfagas rápidas roen otro rato. Respirar se ha vuelto manjar de tontos. Enmudece el aire mis oídos, boca inerte, matiz imberbe. 

Delirio escrito. 
Visto mis ojos.
Fuera, un espejismo. 
Dentro, un despojo. 

lunes, 26 de marzo de 2018

Stop

Por favor, PARA. No te escapes de mi mano. No cedas al reloj. No huyas como haces siempre.

Solo te pido una tregua perenne. Un impás entre tus dedos. Un aliento sin letra pequeña.

Te vas.

       Viento. Reviento.

Que no quiero más miradas perdidas, de las que no queda registro en un buzón. Ni más voces sin leer, ni más ojos sin cobertura. No quiero más días en una segunda pestaña. No más ventanas miedosas sin abrir. Ni más momentos congelados por un egocéntrico "beep".

Que no quiero que pese más un click que el paso plomizo del vecino. Que no quiero que nuestro cuello se queje si no es por versos indefinidos de besos. Que me niego a que la única luz que nos siga sea puramente artificial.

Que no quiero que se deshagan mis falanges aguardando un desenlace. Que no quiero más sonrisas arrancadas por un puñado de leds. Que me niego a que la virtud virtual vuele por encima del vientre del valor.

Que no quiero más mitades silenciadas. Ni más trifulcas que no ardan en la cama. No más hormonas digitales. Ni abrazos inconexos.

Que no quiero más cronómetro que el propio tempo. No más normas tiranas. Ni más prejuicios sellados en la espalda.

No más conciertos de lamentos por adorar un escudo que devora nuestro momento...

martes, 20 de marzo de 2018

(S)Elecciones

Elegir entre fluir o parar a respirar... ¿cómo detener el agua? ¿Cómo silenciar la lluvia? ¿Cómo hibernar de nuevo?

Si pudiera atropellar el viento
Si pudiera congelar el tiempo
En un segundo de horas
Se deshiela el rubor del invierno

Si consiguiera no fallar
Si el silencio no ocupara ese lugar
Se reinventa el dulce torbellino
En un barullo de incierta paz

Elegir entre bucear o aferrarse a la orilla en pleamar... ¿Cómo dormir los ojos? ¿Cómo vendar el pulso? ¿Cómo retornar al canal?

Elegir al fin y al cabo.
Escoger la verdad.
Escoger sin reparo.
Elegir...
         entre bucear o respirar...

jueves, 15 de marzo de 2018

Rozando

Suena cómico el río. Agasajos de un torrente. Fluye indeciso el destino. En mis manos. Se desatan mis dedos insensatos. Mis pasos y el silencio. Forzado el sello en mis labios.

Se enredan las ideas. A trompicones se despierta el alma. Ya late lejos. El eco impacta. Nada se entiende. En lontananza. No hay vientos de prudencia. El alfil se mueve.

De repente... de la chistera brotan mariposas. No palomas. En la cuerda camina el reflejo de ese beso. A lo que se enfrente. Al borde de una antigua incertidumbre. A la merced de una joven certeza.

Dos gotas traviesas pierden el sentido. Chocan tus ojos y los míos. Desliz premeditado de un segundo. Tercer asalto. ¿Dónde durmió el frío?

Palabras disfrazadas. Versos que no cuento. Curioso el acento con el que me paras. Con el que tiembla un imperfecto traqueteo. Con el que sumas sin quererlo.

Incierto mar. Alegre aleteo.
Tiempo.

domingo, 11 de marzo de 2018

Afourtunada

Afortunada. Sí, creo que no hay palabra con la que más me identifique. Y es ahora cuando me doy cuenta.

Ahora que mi mundo se ha tornado maleable con la punta del zapato. Ahora que las curvas dominan mi escenario. Ahora que las nubes son ligeras a su paso.

En una sinfonía de sonrisas. Entre los versos más humildes que me regaló la vida. Entre dos alas que desnudan el firmamento con templanza.

Afortunada. Capitana a la deriva. Fabulosa tormenta que al final ilumina. Altos pálpitos por definir. Costuras de quien fui, bordaduras de hoy, tejiendo el sentido del mañana. Ruleta trucada. Gracias que se quedan cortas.

Ahora que cada pulso se convierte en melodía. Ahora que sueña el sol con conquistar a la luna. Ahora que paro, respiro y pienso. Mi rastro en el barro, mi ritmo hecho cuento, mi barroco lamento. Todo. Un invento.

Ahora que me planto, planteo y planeo. Que río, lloro y entiendo. Que desterré el quiebro. Que agitación y paz conviven en un mismo compás. Simple y complejo. Superficial y profundo. El grial.

Ahora me tiño de sabios errores. Quemo filtros y miedos. Coloreo sorpresas, revuelvo perspectivas y bailo el silencio.

Ahora. Afortunada. Agradecida. Viva.

Asustada y decidida

 La que duerme en tirantes en invierno para sentir el abrazo del edredón La que se ve las películas en tres actos porque se duerme La que se...