domingo, 11 de marzo de 2018

Afourtunada

Afortunada. Sí, creo que no hay palabra con la que más me identifique. Y es ahora cuando me doy cuenta.

Ahora que mi mundo se ha tornado maleable con la punta del zapato. Ahora que las curvas dominan mi escenario. Ahora que las nubes son ligeras a su paso.

En una sinfonía de sonrisas. Entre los versos más humildes que me regaló la vida. Entre dos alas que desnudan el firmamento con templanza.

Afortunada. Capitana a la deriva. Fabulosa tormenta que al final ilumina. Altos pálpitos por definir. Costuras de quien fui, bordaduras de hoy, tejiendo el sentido del mañana. Ruleta trucada. Gracias que se quedan cortas.

Ahora que cada pulso se convierte en melodía. Ahora que sueña el sol con conquistar a la luna. Ahora que paro, respiro y pienso. Mi rastro en el barro, mi ritmo hecho cuento, mi barroco lamento. Todo. Un invento.

Ahora que me planto, planteo y planeo. Que río, lloro y entiendo. Que desterré el quiebro. Que agitación y paz conviven en un mismo compás. Simple y complejo. Superficial y profundo. El grial.

Ahora me tiño de sabios errores. Quemo filtros y miedos. Coloreo sorpresas, revuelvo perspectivas y bailo el silencio.

Ahora. Afortunada. Agradecida. Viva.

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