¡Qué difícil es elegir entre la montaña y el mar! Entre respirar la calma o ahogarse de aventuras. Qué disyuntiva, qué discordia entre ir o venir, qué disrupción. Bendita locura. Maldita realidad.
Inventamos más colores por si no hubiera donde escoger. Pintamos siempre lo mismo en distintos lienzos. Sin nunca pintar nada. Camuflamos cicatrices entre algodones. Que se desgarran en pura contradicción. Y sometidos al olvido, más se imprime el recuerdo en la piel.
Ojos en chispas. Cuando cada huella renace en tu sonrisa. Cuando cada acertijo colorea tus oídos. Cuando cada pequeño helado se derrite en tu mirada. Retumba el aliento de la felicidad.
Vías cada vez más risueñas y temidas. Trenes de esperanza. Vivaldi y sus cuatro estaciones. Incierta la certeza del goodbye.
Versos de vida seguirán fluyendo azules y blancos. Siempre inspirará un sol. Ganas con tintes de oro y plata. Contracciones de pasión. Siempre vibrará un destello. Fuerza apilada en proa. Que no se apague tu voz. Aún arde mucho en tus silencios.
Vida que excita en asonancia. Risa y brisa parten en consonancia.
Las sonrisas siempre riman. Y hace falta más poesía en nuestros días...
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