Me declaro fan incondicional de ese brillo. En tu mirada, el escondite de un niño. Allí me quedaría, entre chocolate y almendra. Suba o baje la marea. Sobre la lluvia.
El río sigue sonando sin darnos cuenta. Surcamos el tiempo a medias.
Y cuando se hunden mis huellas en tu piel, me pregunto por qué te llama esta imperfección disimulada. Y cuando se besan nuestras manos, mis iones cortocircuitan. Y cuando estamos cerca, somos, y cuando estamos lejos, devoramos la distancia.
Me declaro fan incondicional de tu voz, medio y fin, transparente color. Fuego que me recorre, calma que palpita. Costumbre y vicio sin causa. Hilo que aguarda lo salvaje, caricia mirando al cielo.
Y cuando encajan las piezas, desencajamos las horas del reloj. Y cuando me rodeas, siento algo y no digo nada. Y cuando sonríes vestido de agua, se desnuda mi muralla. Y cuando somos, bailan la tormenta y el sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario