miércoles, 29 de septiembre de 2021

HERBST

 Huele a otoño. Septiembre pasado por agua. Corteza rasgada, piel al descubierto, hojas y ojos que empiezan a volar.


Huele a equinoccio, a días más cortos y noches en soledad. Se pintan de ocre los caminos, se pierde el color del mar.


Huele a vida corriendo en los parques cubiertos de finales. Huele a lluvias perdidas de verano. Gotas que llegan tarde, gotas que mojan por dentro.

domingo, 12 de septiembre de 2021

Neuronas espejo

 Que solo soy los sueños que viven en mí, las palabras que dije y las que callé, insegura de no poder, incierta sobre mis pasos. Me voy dando un traspiés.


La chica que escribía, la que componía y la que bailaba por la calle como si fuera un videoclip. Soy lo que nunca sabrás.


Te llamaré Coincidencia. Pequeña o maldita, es igual. Mismo tiempo y mismo lugar. Miradas en un compás. Lluvia fina que empezaba a mojar. 

Se cruzó un mundo, sin darme cuenta. A los meses cambió el rumbo. Olía a tormenta. Truenos que tentaban, nunca hubo rayos.


Poco a poco me fui percatando, de que ya no era verano, ya no había bullicio en las calles ni música en el barrio. Poco a poco me fui desgranando sin llegar a nada, pisando charcos. 

Llegaba otoño, las hojas se despegaban entre los suspiros agónicos del estío. Allí en medio, solamente quedábamos mi imaginación y yo.


Mi nodo seguía palpitando cuando coincidía el momento. La dopamina me arrastraba a un enter que no debía pulsar. Y al final era un pentagrama sin tonalidad, dejándome llevar por mis palabras, en el mar de la realidad. Quizá algún día te confiese mi verdad.


Que me perdía en esa voz, que sucumbía a una risa inocente y buceaba en esa luz irisada. Que habría sucumbido a una copa contigo, que habría jugado mis cartas aunque no tuviera ningún as. 

Que me tocaba perder, pero quería saltar. Que me encontraste tú, y me perdí yo. 


Pero fue la hora de marchar, porque ni este era el momento, ni yo ocupaba tu lugar.

martes, 7 de septiembre de 2021

Verabschiedung


Hoy no me salen las palabras, parece que se me agotaron contigo. Pero nos merecemos un buen final. Empezamos este cuento en un paraje mágico, que siempre será especial. 

Has sido y serás mein Schatz, aunque ahora nuestros caminos diverjan. 


Gracias por estos años, por ser apoyo y paciencia, por llevarme a buen puerto aunque fuera siempre tormenta. Gracias porque me has hecho crecer, porque hemos crecido juntos, pese a haber florecido de forma diversa. Gracias por cada pétalo, por cada fénix, por cada risa. Gracias por ser luz, colorear el mar y  pintar atardeceres. 


Sé que la herida tardará en cerrar, que no te hice más bien que mal y que escogí desviarme. Con el tiempo se hará la luz y sabrás que fue mejor partir que rasgar más.

Con el tiempo sabrás que yo no podía darte, que no podía darme, que estaba rota mi mitad.


Y aqui me despido, deseo que palpes de nuevo el arte, que cojas aire para navegar y las velas se encaucen con cariño si hay tempestad. 


Es war wunderschön, danke de verdad.

Asustada y decidida

 La que duerme en tirantes en invierno para sentir el abrazo del edredón La que se ve las películas en tres actos porque se duerme La que se...