Huele a otoño. Septiembre pasado por agua. Corteza rasgada, piel al descubierto, hojas y ojos que empiezan a volar.
Huele a equinoccio, a días más cortos y noches en soledad. Se pintan de ocre los caminos, se pierde el color del mar.
Huele a vida corriendo en los parques cubiertos de finales. Huele a lluvias perdidas de verano. Gotas que llegan tarde, gotas que mojan por dentro.
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