A veces las perlas surgen sin motivo, sin causa, sin razón. Simplemente a veces. A veces te esfuerzas por seguir girando en sentido contrario a tu reloj. Solo a veces. A veces cuentas los pasos pero pierdes el camino. Simplemente a veces. A veces te empeñas en desordenar las letras de una palabra que no existe. Solo a veces. A veces los primeros impactos dejan las huellas más hondas. Simplemente a veces. Y a veces las luces estrelladas que nos llegan llevan tiempo fundidas. Solo a veces.
Pero el resto de las veces, la intuición alcanza más sentido que la razón. El resto de las veces, ir a contracorriente explora coloridos horizontes. Muchas veces los paraísos perdidos no están señalizados. La mayoría de las veces el orden es una ambigua ilusión. Otras veces las palabras se convierten en inconvincentes convencionalismos. El resto de las veces los disparos no son casualmente certeros. Y, faltaría más, los astros seguirán flotando fulgurantes. El resto de las veces.
《Nos empeñamos en contar los compases y nos olvidamos de sentir el ritmo》
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