No estabas en el guion. No estaba escrito cómo, ni cuándo ni dónde. No te vi venir.
Se sumaron las casualidades, multiplicando el giro que tornó mi papel.
Y todo cambió en unos cuantos latidos. Mi bruma se agarró al sinsentido del corazón. Una tras otra. Durmiendo en la baraja. Jugué mis cartas, perdí la partida, me gané un final.
Ahora llueve de improviso, sin agua, sin pensar. Por más que respiro no encuentro el valor, de preguntar un contigo. Tú y yo.
Canto y sueño, juego y bailo y este ritmo sin compás se queda en mi sostenido#
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