martes, 21 de diciembre de 2021

A una mascarilla de distancia

 Descartaste mi pupila de la noche al día.  A lo lejos se oyó el crujido de una puerta entre las sombras. No podré ya descifrar lo que esconde tu mirada.

Me sigo despertando de un sueño y nace en mí una pesadilla. Se cierra mi garganta en busca de un por qué. Supongo que en esta liga no juega la razón. Y en mi mente las palabras brotan inconexas. Perdimos sinapsis y reloj. 

No quiero desintoxicarme. El destino era favorable y viró en medio del caos. Todo acabó donde empezó, a una mascarilla y media de distancia. 

No quiero culparme. Será cuestión de tiempo que la voz reflote. Mientras mis manos surcan teclas en medio de olas, en ausencia de guión.

Simbiosis de dopamina y oxitocina, recuerdos de otra vida. Nunca sabré, nunca vendrás.

Añoranzas de una paz que inundaba mi piel. Del volcán que contagiabas al arder. 

Ojalá desprenderme de todo. Ojalá no haber saboreado el delirio. Traicionando mis murallas por una vez, un caballo de Troya prendido y prendiendo. 

Seguirá quemando en pleno invierno, y volverá a llover. Porque vivir es mojarse hasta que atraviese la piel. Ver atardeceres otro año más, bailando las horas de sol y de soledad.

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