miércoles, 13 de septiembre de 2017

Arrête

Stop. Para. Quieto. Solo párate. No te muevas. Respira. Escucha. Observa. Huele. Siente...

El mundo gira a veces demasiado rápido. Tanto que parece que vayamos a mudarnos de galaxia. ¡Pum! Sucede demasiado rápido. Todo. Y no nos damos cuenta. De nada.

Gracias por pararte conmigo.
Disfrutemos el minuto. Vivamos el segundo. Rompamos el tiempo.
¿Y qué es el tiempo? No existe. Has oído bien. El tiempo no existe. Nosotros lo inventamos, condenándonos a un vaivén eterno. Artífices de nuestra propia trampa.

No existe el tiempo. Ni el tuyo, ni el mío. Ahora solo estamos. Ahora solo somos. Tú y yo. Tú, donde quiera que estés. Yo, aquí. Viviendo.

Escucha. Tic. Tac. Tic. Tac. No es el reloj, no. Es tu segundero particular. Sístole y diástole, lo llaman. Es tu compás de amalgama. Roja metáfora de la vida. Mágico, ¿no crees?

Inspira. Plasma en tus pulmones el universo que te rodea. ¿Has visto? Te llena de fuerza. Y ahora cual globo sin nudo. Todo el aire fuera. Adiós tiempo. Stop. Párate a sentir ese cosquilleo. De nariz a pie. De pie a nariz.  De mano a mano. ¿Notas cómo la ropa acaricia torpe y suavemente tu piel?
Camina. ¿Sientes cómo encajas místicamente en tu isla? Espera. Ábrete al mar. El viento juguetón te revuelve. Por fuera y por dentro. Tic. Tac. Tic. Tac. Qué paz. Entonces un tímido sol brota hacia ti. Se acerca. Se deja ver. Un poquito más. Cuánta luz. Qué escalofrío nos ha atrapado.

Sintiendo la vida. Dentro.
Viviendo el sentir. Fuera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Asustada y decidida

 La que duerme en tirantes en invierno para sentir el abrazo del edredón La que se ve las películas en tres actos porque se duerme La que se...