Te miro. Te miro y me sonríes. Te miro a ti. Me veo a mí trazada en tus pupilas. Midriasis. Taquicardia. Risorio. Rubor.
Cierro los ojos. Concentrándome en fijar en mis sinapsis tu iris peculiar. Nada brilla más en mi retina. Temo desgastarlo cada vez que te recuerdo.
En mi museo de memorias me pierdo en tus vitrinas. Salas llenas de color. Rojo. Blanco. Azul. Morado. Ventanales de vida. Manantiales de luz que nunca se agotan. Banda sonora a un tierno compás. Sonrisas en clave de sol.
Te miro. Dentro de mí. Y fuera. Confundiendo mis apuntes en tus fotos. Sonriendo en significantes con nuestro significado. Palabras con vida propia. Sintagmas con nueva función.
Te miro. Sin razón. Sin raciocinio ni motivo. En mis manos pinto las tuyas. En mis eses esfumo mis miedos. Ahogando mi boca que añora. Pero hay miradas que hablan.
Y mis ojos, si te miran, no callan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario