sábado, 16 de septiembre de 2017

Vivencias bebidas

Creo que encontré mi Nirvana en tus ojos. Y sigo bailando al compás de tus latidos. Creo que me mimaste para recomponer mis trozos. Y sigo enamorada del destino. El que nos quiso unir. Aquí sigo, fuerte y feliz.

Creo que lloverá el tiempo hasta que me vuelva a derretir en tus brazos. O quizá jamás vuelvas a endulzar mis labios. Creo que el recuerdo se caerá de sueño. Benditas fotos que rebaten mi locura.

Creo que un pedacito de ti me roza el alma. Cuando sonrío. Cuando revivo. Cuando me nacen tus palabras. Creo que acentúo demasiado la esperanza. Que remuevo lo que no hace falta. Creo que me quedé en tu universo. Siento que nada nos separa.

Creo que me emborracho cada noche con tus fotos. Y despierto con la resaca de la más tierna realidad. Creo que la luna nos reserva algún cuento más. Y te desearé en cada soplo. No hay otra. No hay otro.

Creo que me haré fuerte, llueva o nieve. Que lucharé contra mis temores. Creo que jamás renacerá la oscuridad. Que está en mi mente ganar. Creo que mi corazón quiere jugar. Sin final.

Creo que escribimos interrogantes queriendo arriesgar. Ni la vida lo sabe. Seguimos construyendo átomos en un vaivén que aún huele a verano. Y lo siento por el resto de estaciones, que mi tren ahora duerme aquí. En un sueño de una noche de verano. En un verano de ensueño al que todavía le faltan muchas noches.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Asustada y decidida

 La que duerme en tirantes en invierno para sentir el abrazo del edredón La que se ve las películas en tres actos porque se duerme La que se...