Me diste alas. Aunque no sabía volar, me diste alas. Y no te niego que el miedo me rozaba la espalda y arropaba mis noches. Miedo a volar. Pero me invitaste a saltar...
...a dejarme llevar...
Me invitaste a embarcar en mil suspiros incandescentes. A soltar las velas sin amarrarme al timón. Me invitaste a vivir leyendas incendiadas de pasión. A sonreír hasta en sueños. Mil corrientes de esmeralda.
Me invitaste a cambiar el rumbo de la inercia. Y por inercia rotaba en tu lumbre. Me invitaste a deshojar vientos (y) temporales. A besar con fuego a la ventisca. Mar de horizontes en proa.
Me invitaste a bailar paisajes y fotones. A sentir el hechizo sin sentido(s). Me invitaste una madrugada a tus estrellas. A enamorarme fugazmente del cielo.
Me invitaste a rugir en calma. A lamer la plenitud de la vida. Tu vida. Mi vida. Me invitaste a revolver a tientas la cama. A mimar con esmero el alma. Mi alma. Tu alma.
Me das alas...
...aunque no sé volar.
Me das alas...
...y me invitas a soñar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario