martes, 19 de septiembre de 2017

Perlas de cristal


Ni tú. Ni yo. Y si no fuéramos ni tú ni yo. Ni este momento. Ni este lugar. Que no fueran más de las doce. Que no hubiera agujas en nuestro reloj. Que pasara lo que no ocurre. Que ocurra lo que no sucede. Que suceda lo que tenga que pasar.

Pasajero, no sueltes mis caderas. Ponte mi cintura, que vamos a despegar.

Imagínate por un momento que no hubiera reglas. Que todo se enderezara en una curva de felicidad. Que respirara un latido. Que pintara el cielo con azúcar y sal. Imagina la inexistencia de ser un verso en el firmamento. Rima sin color. Pedacitos de cristal. 

Quizá el insomnio se pelearía por tus sueños. Quizá sigamos curando tímidos miedos. ¿Y si viviéramos cuentos que nunca se escribirán? ¿Y si inventáramos principios sin final? 

Imagina que no eres tú. Imagina que no soy yo. Que no te hablo desde este rincón lleno de fotos. Imagina que no hay un mundo que conquistar. Que mi mente orbita en tu galaxia. Que tu estrella baila en mi constelación.

Quizá mientan todas las canciones. Quizá nunca más viajes en mis sentidos. Quizá espantemos los temores. Quizá despierte sola en el vacío. 

Ni yo. Ni tú. Nada susurra en tu regazo. Enmudecen los latidos en un recuerdo blanco y negro. Un sargento del tiempo cortó la cuerda. Casualidad amarrada a otro puerto. Noches de pleamar. 

Ni tú. Ni yo. La luna no se rinde. De vez en cuando vuela a otras esperanzas. Volver a empezar. Suspiros la acompañan cada invierno. El silencio se apodera de sus arrugas. Añoranzas del manto de besos que ardían bajo su reflejo. 

Luna de otoño, te reto.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Asustada y decidida

 La que duerme en tirantes en invierno para sentir el abrazo del edredón La que se ve las películas en tres actos porque se duerme La que se...