martes, 6 de febrero de 2018

Out

Infierno. De esos que arrancan hasta la última gota de tu ser. De esos que atrancan la puerta y te aprisionan contra la pared.

Invierno. De esos que te nublan cada vértice que un día estuvo en pie. De esos que congelan el terror en unos ojos que ya no ven.

Se avergüenzan mis alas. Trizas de un ayer. De un quién soy sin respuesta. Añicos que se vencen contra la mesa. Las palabras más ácidas. Reflujo odiado. Pieza desencajada. Anoxia de espanto. Fluye el reverso que nadie ve. Que yo tampoco quiero ver. Que yo tampoco quiero ser.

Crujiendo en cada segundo que pierdo la batalla. Huyo de quién no soy, y me acabo tropezando con un montaje amargo. Un monstruo que nace en mi cabeza. Y me muerde el corazón. Un fantasma que siempre seré yo. Invisible. Odioso. Patético.

Un juego de sombras baila en un 4.33 en bucle. No se escuchan atisbos de un mañana. No hay renacuajos ni larvas. Son sedientas las arañas que ahora viven en mí. Y un quién soy me acorrala y olvido lo que viví.

Infierno. De esos que enfrían el alma y machacan el tambor.

Invierno. De esos que queman los huesos hasta desenterrar tu rendición.

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