martes, 11 de diciembre de 2018

Encallada

Cayó el último pétalo. Calló el silencio. La última marea saludó al recuerdo. 

Cayó el sentido. Calló la memoria del último adiós. Temblaba el fuego. En medio del desastre me rompí yo.

Cayeron pedazos de una historia. Callaron mis labios perdidos. La noche conquistó el latido. Volvió a suspirarme el frío.

Cayeron sonrisas del pasado. Callaron canciones entre ambos. Agridulce punto sin ritmo.

Cayó mi fuerza. Calló mi corazón. Se cerró la puerta. Golpe y perdón.

Cayó la luna llena. Calló el futuro cielo. Quedará tu huella en mi cicatriz. Camino que respira su fin.

Cayó la cuerda. Calló mi voz. Nieva dentro y fuera. Se fundió el color.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Hemiola

Llueven recuerdos en plena sequía. Me reflejo en gotas cuando cierro los ojos. Relampaguea mi vida capicúa. Danza cual ciclo del agua.

Pasado en un presente mojado. Futuro sinónimo de interrogante. Alma que desborda vacío. Suena rojo, sueña blanco, sopla verde. Y yo en ámbar sin saber cruzar.

Viviendo en tiempo de hemiola. Cuerpo de cicatrices por cambios de compás. No encuentro vector, ni tono, ni copla. Me refugio absorta bajo mi revuelta tonalidad.

Diciembre truena. Hoy quema la luna llena...

lunes, 26 de noviembre de 2018

Versos desencadenados

Y en medio de la cáustica cuna el silencio grita. Fuerte. Muy fuerte.
Y el fuego tirita deshaciéndose en humo que se va.
Respirando a medio pulmón.
Durmiendo en un diabólico diábolo.
Un vértice muere en otro.
Pensamiento sin lugar. Lugar sin razón.

Y en medio del agrio suspiro se ahoga la voz. Lento. Muy lento.
Y el hielo brota desde dentro.
Azul que echa de menos en pos de pintar mucho más.
Trastabillando en palabras huecas.
Corazón con eco. Eco en silencio.

El silencio se va...

viernes, 9 de noviembre de 2018

Schwindel

Sopla una brisa frenética. Pies que tropiezan. Mar mareado de emociones. Mi respiración se tambalea.

Ruge el tiempo. Números marcha atrás. Decisiones por delante. Engullida la pausa, quebró el silencio.

Buscando un ritardando en un compás desbocado. Se nublan los colores del pensamiento y vuelven a perderse en los poros. Ahí, donde nace el sol al ocaso.

Y así, en un terremoto de hojas otoñales, duerme la ansiedad. Y así, en una niebla sin sentido, calla el calendario. Y así, entre ritmos conversos y ácidos segundos, cabalga mi respiración.

viernes, 19 de octubre de 2018

Ockere Insel

Otoño y su sábana ocre y dorada. Tímido, el frío besa mi nariz y me da la mano. El sol se apaga perezoso con cada suspiro. Y en esta lluvia de hojas se detiene el tiempo.

Respirando risas. Al momento de morder el miedo. Y el viento rojizo echa a volar.

Sin equipaje, sin rumbo y sin lastre. El color despierta. La niebla duerme. Tan solo un corazón acompasado, un torbellino en calma.

Otoño y su incierta febrícula. Cielo de un sinsabor que engaña. Enredaderas sonrosadas sin cuento. Y un manto ocre y dorado armoniza mi cadencia...

sábado, 8 de septiembre de 2018

Vivaldi

No te acostumbres a mí.
Déjame ser cielo de verano,
Vistiendo sucesivas estrellas
Descubriendo cada paso.

No te acostumbres a mí.
Déjame ser otoño en tus manos,
Mudando hojas y colores
Sinfonía evolucionando.

No te acostumbres a mí.
Déjame ser el primer copo del invierno
Que susurra dulce en tu piel
Que el frío ha vuelto.

No te acostumbres a mí.
Déjame ser un atemporal destello
Con sabor a primavera
Con olor a sueño.

Nos acostumbramos
Y nos desacostumbramos
De estación a estación
Que late música dentro
Mi canción favorita, tu voz.

martes, 4 de septiembre de 2018

De vez en cuando

Hay veces que el tambor suspira a medianoche. Cuando no queda despierto ni el silencio.

Hay veces que huele a dulce en la estación. Cuando nacen y mueren abrazos y besos.

Hay veces que tiembla el pentagrama. Y unas cuantas notas deciden formar acordes con tus latidos.

Hay veces que el tiempo no se mide en segundos, sino en momentos. Cuando navego con una sonrisa naufragando de recuerdo en recuerdo.

Hay veces que juego a pensarte y te busco dentro. Cuando me encuentras, cuando me pierdo.

Hay veces que letras me persiguen y melodías me repiten. Cuando los relámpagos me responden que mi piel te echa de menos.

Hay veces y hay momentos.
Mestizaje infinito
En mi voz no muerde el tiempo.
Y siento tu luz,
sea verano o invierno.

sábado, 1 de septiembre de 2018

4x4

Nunca confesaré mis miedos porque los quiero muertos.
Nunca confesaré mis dudas porque quiero marginarlas hasta desaparecer.
Nunca confesaré mis significados camuflados en versos.
Nunca confesaré las debilidades de mi piel.

Cuatro premisas dormidas. En armónica lucha con cuatro tentadores objetivos.

Quiero dinamitar tus miedos con besos y tiempo.
Quiero soplar tus dudas cuando me sientas lejos.
Quiero entender la homeostasis de tu ser. Y que seas, conmigo.
Quiero reforzar tus pasos, hacerte volar fuerte, libre y alto.

Y así disfrazan el silencio los dos bandos de azul y amarillo. Y así vive la guerra de otoño cuando muere agosto.
Delicadeza en proa, paz en popa.

Que aún moja el hechizo.
Que aún queda océano.

Fan del clac

Me declaro fan incondicional de ese brillo. En tu mirada, el escondite de un niño. Allí me quedaría, entre chocolate y almendra. Suba o baje la marea. Sobre la lluvia.
El río sigue sonando sin darnos cuenta. Surcamos el tiempo a medias. 

Y cuando se hunden mis huellas en tu piel, me pregunto por qué te llama esta imperfección disimulada. Y cuando se besan nuestras manos, mis iones cortocircuitan. Y cuando estamos cerca, somos, y cuando estamos lejos, devoramos la distancia.

Me declaro fan incondicional de tu voz, medio y fin, transparente color. Fuego que me recorre, calma que palpita. Costumbre y vicio sin causa. Hilo que aguarda lo salvaje, caricia mirando al cielo.

Y cuando encajan las piezas, desencajamos las horas del reloj. Y cuando me rodeas, siento algo y no digo nada. Y cuando sonríes vestido de agua, se desnuda mi muralla. Y cuando somos, bailan la tormenta y el sol.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Donde el mar queda con la arena

Esa suave brisa que envuelve el tiempo. Ese temblor invisible. Dulce bamboleo al respirar. Ella, con el oleaje en su melena donde surfeaban sus dedos. Él, guardián de un castillo de arena cercado por su marea.

Ella nadaba en el mar de sus ojos. Él competía con los rayos del sol por rozar su piel. La picardía salada de un día cualquiera. Y dos personas concretas creaban un lugar.

Él durmiendo en su media luna. Ella pintando un cielo en su cabeza. Ese viento soplando sueños al oído. Suena un murmullo de recuerdos en el corazón.

Ella salpicando risas sin remedio. Él buceando en sus palabras. Luz inmersa en agua. Armonía de versos. Melodía de besos.

Latido en el aliento. Dorado sumergido en moreno. Envidia inundaría la playa. Trabalenguas de olas con su inversa. Desnudaron la cama de la madrugada. Él y ella, donde el mar queda con la arena.

domingo, 29 de julio de 2018

Si lo deseas con fuerza...

No estoy mirando al cielo. Y sin embargo, lo estoy viendo. Y así sucede a veces, con la frecuencia de la luna llena. Mente en blanco, mejillas carmín. Llovían colores al ocaso.

Recuerdo cada inspiración. Mi memoria me rebate que no fue un sueño. Que ni fuimos al cine, ni yo llevaba el vestido rosa que te gusta tanto. Que solo cuatro letras forman algo. En perpendicular surge la magia. Más que un regalo desordenado. Algo que comienza a ser real.

Me sentí pequeña. Quizá porque no dejo de crecer a tu lado (Esta vez hasta literal). Abría los ojos, esculpiendo tu imagen en mi retina. Mis manos sólo querían convencerse de que realmente estabas ahí. Eras tú. Era yo. Éramos nosotros.

¿Se puede cumplir un deseo antes de soplar las velas?

No hubo helado que no ardiera de dulzura. Callamos la tormenta en nuestros labios. Ahogué mi cordura en tu fuego. Suavemente disparamos. Vivos de esta sed.  Ecos de tu olor escondidos en mi piel...

domingo, 15 de julio de 2018

Veux pas te perdre

No te lo negaré. Que a veces me ciega el miedo. Que me asaltan días nublados y noches largas. Que desde hace un tiempo miro al cielo.

No te lo negaré. Que a veces me caigo y dejo de estar a la altura. Que me culpo cuando apago la luz. Que en marzo me besó la fortuna.

No te lo niego. Que temo que tu olor se empañe y se esfumen tus ojos. Que soy cobarde hasta que me miras. Que ya no veo planeta que esté lejos.

No te lo niego. Que quiero perderme en tu universo. Reformular constelaciones, sea cual sea el hemisferio. Mimar tus cráteres. Pintar mis huellas en tus labios. Indagar las cuevas de tu piel.

No te lo negaré. Que hay luces y sombras.
No te lo niego. Que soy adicta a tu mirada.

No te lo negaré. Que quiero prórroga y penaltis.
No te lo niego. Que ganan las ganas.

Que quiero dibujar mariposas. Cautivar cometas. Sacudir dudas. Besar miedos. Descubrir estrellas. Y abrazar la lluvia.

lunes, 9 de julio de 2018

Eso fue hace mucho

Cae el sol y se levanta la luna.

El cielo me arropa entre colores. Sueño despierta y cierro los ojos. Mi piel te invoca y aprieto los labios.

Me sumerjo en mi afortunada memoria. Me pierdo y por fin te encuentro. Se esfuma mi cartucho de palabras. Enmudece el silencio. Tu mirada dispara.

Y ahí me quedo. Sin pensar en nada. Siamesa del riesgo. Sin querer huir. Vestida de cosquillas. En el mar y descalza. Tu puntería me desarma.

Mi mente se llena de colores. Momentos se abrazan en cursiva. Vuelan vientos a favor. Las olas juegan en blanco.

Duerme la luna y sale el sol.
  

Alma

Con una mochila llena de palabras y un paraguas con cicatrices. Con los ojos teñidos y los labios sellados. Tiemblo y le guiño la mirada al sol.

Refugio de mis latidos. Resuenan vestigios de un pasado a contratiempo. No parece haber expirado. No parece haber llegado hasta aquí.

Inhalo y recuerdo. Exhalo y asimilo. Lo que ya fue, que todo pasó. Inspiro y me contagio de emociones. Espiro y me pierdo entre cañones.

Sonrisa húmeda que brilla. Revuelto sincero de melodía quebrada. Abro los ojos, me brota el alma.

miércoles, 4 de julio de 2018

Suavemente

Me gustan los comienzos, esos que no tienen principio ni principios. Los que se deslizan debajo de tu puerta y cuando miras ya están dentro.

Me gustan los hilos de palabras que juegan sin solución de continuidad. El diámetro que se forma entre dos y la derivada de un beso extrovertido.

Me gustan los silencios cómodos en los que tumbo mis ojos. La respiraciones asincopadas en la orquesta de caricias.

Me gustan las noches traviesas en las que miro al cielo. Los segundos que dejan de contar y lo que se refugia en la metáfora de un verso.

Me gusta la calma, pero también la tempestad. Me gusta hablar y callar. Perdida en un abrazo me vuelves a encontrar. Escaparnos y volar.

domingo, 1 de julio de 2018

Il pleut

Suena fuerte. El dulce impacto de las gotas en la ventana. Llueve.

Siempre ha llovido. Pero ahora es distinto.
Repiquetea y me siento a salvo. Con cada gota, recuerdos de un asalto.
A veces soy lluvia, a veces sol. A veces la distancia tiende a cero, a veces me pierdo en tu voz. A veces, solo a veces...escribo.
Siempre ha llovido. Pero ahora hay más luz. Retumba y te quiero aquí. Compás ternario y disuelta plenitud.

Quiero pintar postales a tu lado. Que susurre el mar en tu regazo. Ser la envidia de la luna. Arder en tierna locura.

Quiero inundar tus ojos de alegría. Que broten miradas vendidas. Soltar el amarre del temor. Surfear en nieblas cautivas.

Quiero inventar palabras que expresen esto. Que seamos una nueva forma de medir el tiempo. Ser y estar en el momento. Renacer en tu silencio.

Quiero que llueva y tintinee la magia. Que nazca el sueño y nos muerda. Que siempre ha llovido. Pero a tu lado es distinto.

jueves, 21 de junio de 2018

Quinta Justa

Suelo andar callada pero piso fuerte. 

Suelo gritar con los ojos si algo me revuelve.

Suelo hablar demasiado si los nervios me invaden.

Suelo mostrarme fría pero el corazón no miente.

Sueño que tus latidos me envuelven.
Sueño que reescribo el cuento en tu piel.
Sueño que una cuna morena me mece.
Sueño que no hay manera, encallé.

Sueno inocente y ataco inconsciente.
Sueno intocable y a veces me deshago
Sueno especial y desafino la mente.
Sueno incontrolable y a veces me desarmo.

Sueno en línea entre el re y el fa
Sueño con una certera tercera
Y en dulce acorde menor
Volar a la quinta sin cadencia.

sábado, 16 de junio de 2018

Algo

Algo. Cuatro letras disfrazadas. Algo de todo. Algo de nada. Algo es una razón sin causa. Una sinécdoque de este antojo. Una palabra que se desmarca al definirse. Algo es lo que decimos. Y algo siempre se calla.

Y es que algo estremece. Un matiz inconcluso en un verso que no para. Algo que bate y algo que combate. Una certeza que se esconde en dos sílabas simétricas. Un comodín sin alma y un vaivén que se desarma. Algo confluye en un espejismo de la realidad. Arde algo. Algo se para.

Algo es algo, muerde el viento. Algo es más que cuatro fonemas. Vuela con el sentido y dirección que quieras. Solo algo que escribo. Algo que sueña sin ser nada. Tan solo algo en el camino. Que todo es algo que comienza.

domingo, 10 de junio de 2018

Ni medio normal

Estoy hecha de sueños. Pequeños y azules. Brillantes e inconexos. Estoy pintada en verso. Dulce y disimulado. Escondida en algún escenario de tus recuerdos.

Estás hecho de caprichos. Inocentes y traviesos. Entre luces y algún mimo. Estás pintado en zafiro. Fuerte y dorado. Tesoro hechizado en la lluvia de mi camino.

Que no es ni medio normal. Ni medio normal mi locura. Ni medio normal tu cura.

miércoles, 6 de junio de 2018

Antes de dormir

Se me hace raro omitir mis (nuestras) buenas noches. No sonreírle a la pantalla, con emoticonos y un par de corazones. Se me hace raro no tener cinco minutos "a solas". No imaginar tu risa tras otro "boba".

Se me hace raro encontrarme aquí. Sin saber cómo ni cuándo, dónde ni por qué. Se me hace raro cómo hemos llegado, cuál fue el matiz. Que se detiene el universo cada vez.

Se me hace rara esta lluvia de primavera. Paz que respiro en tus palabras. Guerra si hablamos de labios.
Se me hace raro sentir electrones jugando. Águilas y leones que ahora bailan. Luciérnaga que sopla una certeza.

Gute Nacht!

martes, 5 de junio de 2018

Contabilidad

Hablemos de contabilidad.

Contemos las veces que te pienso en un solo día.
Contemos los mensajes que llevamos
Contemos el cuento de tu vida y la mía
Y su intersección fortuita en nuestras manos.

Contemos las veces que te vestí de risas
Y el detalle con que nos desnudamos
Contemos nuestro tiempo sin prisa
Las horas que pasamos 
y las que aún no han llegado.

Contemos tantas tiernas tentativas
Contemos tus eternos abrazos.
En este producto de besos y caricias
Que lo único rojo sean nuestros labios.

Contemos a las letras que suspiran
Contemos todo lo que sumamos
Pa‘ fuera las restas que dividan
Contemos mejor en potencias.

Contemos sin reglas ni partidas
Que mis ganas no saben de números racionales
Contemos sin contar los días
Y que nos surjan los números naturales.

Hablemos de contabilidad.

Contemos el aire entre nuestros cuerpos.
Contemos el vacío entre nuestras almas.
Alma de luna llena cuando tú estás.
Contemos solo con nosotros.

Contemos sonrisas sin miedo.
Contemos sin palabras.
Miradas a punto de volar.
Contemos solo antojos.


Y entonces... hablemos de incontabilidad

lunes, 4 de junio de 2018

BSO

Hoy quiero poner las tildes de colores
Sumergirme en las corrientes de tu espalda
Y adentrarnos en el País de Nunca Jamás.
Hoy quiero que se fundan en tu piel mis ganas
Descubrir lo que tus dos ojos esconden
Y que sigamos aprendiendo a dibujar.

Hoy quiero que no se esfume el amarillo
Perderme en tus jirones y quedarme callada
Volar donde duerma el miedo y el frío.
Hoy quiero ser nuestra propia banda sonora
Sentirte respirar, en mis vértices tu calma
Hoy quiero conspirar en el pentagrama de tus latidos.

Hoy quiero pintar tu mejilla de versos
Aniquilar distancias y eternizar el tiempo
Quiero bailar un andante moderato
Prender en tus labios cada silencio
Brindar por esta locura al viento
Hechizados anhelos de un mosaico. 

Hoy quiero creer y crear magia
Que disuelvas tus dudas en mi saliva
Que te despolaricen mis palabras.

Hoy quiero que brille tu sonrisa
Que desenvaines tu templanza
Que calles ruidos y heridas
Que liberes tu mente y tus alas
Que vueles alto
Que volemos más alto.

Y es que aunque hoy me callo,
hay dos palabras que gritaría
Tan solo letras de otro asalto
Que quizá hoy tienen protagonista.


sábado, 2 de junio de 2018

Mordisco

Soy yo, la oscuridad disfrazada de blanco
La que se levanta sin aire veinticuatro siete
La que respiró demasiado el siglo diecinueve

Soy yo, la que se quiebra en un arañazo
La ingenua que cree conocerse
La que se ahoga en cualquier brete

Soy yo, la que desintegra tu abrazo
La que se fuga constantemente
La que huye de sí misma, de sus pinceles

Soy yo, la que quebranta el pacto
La que desentierra todo en un mordente
La que se consume en el temor de un „vete“

Soy yo, la culpable del impacto
La que sueña un engaño perenne
La que retumba en los ciclos de siempre.

Y vuelvo a ser yo, 
Quien machaca la calma
Quien adultera el verano
Quien mata la sangre

Y vuelvo a ser yo,
Quien apuñala mi alma
Quien espera al pasado
Quien muerde el arte.

viernes, 1 de junio de 2018

Eco

Y suena PUM cuando explota todo. 
O no. 
Quizá no suene nada. 
Y al gris más impasible le siga un compás sin alas. 
Y no. Hoy no viste el cielo de ningún color. 
Ya no hay amarillo ni azul que valga.

De las paredes destronados, cuervos negros, dementores de tu alma. 
¡Qué inmortales despiertan los fantasmas! ¡Qué solitario vuelve el miedo!

Entre sogas de pútridas palabras, 
Deshilachados e incoherentes versos
se endurece y se resquebraja 
un onírico islote en el tiempo.

Se tornaron perennes pesadillas
Pesan los amargos tornados
Hundiendo un refugio en cada esquina
En mi gris círculo de condenados

Sé que necesito vomitar todo esto
Y a la vez ni sé qué es lo que emana de mi ocre y vertiginosa cascada
Donde ya no luce agua, ni para brotar este insípido lamento

¿Quién soy yo? ¿Dónde se sumergió mi universo?
¿Volví a la casilla de partida?
Y aquí lloró un estruendo del silencio
Aquí, en mi orilla,
Tan solo me achuchó mi eco.



lunes, 7 de mayo de 2018

Simile

Como esa calma que envuelve a la tempestad.

Como esa risa que renace en pleno llanto.

Como ese escalofrío que arde al compás.

Como ese suspiro colorido tras la lluvia.

Como ese dulce discurso de besos de la primavera.

Como ese improvisado acorde que vaticina tu voz.

Como ese pensamiento que alimenta el aliento.

Como ese sueño que despierta la locura.

Como ese rayo de fotones que riega los primeros resquicios de un fino rubor.

Como ese abrazo fundido que envicia la piel.

Como ese recuerdo tan presente y juguetón con el reloj.

Como ese calendario que se eterniza cada madrugada.

Como esas cosquillas que bailan por primera vez.

Como esa luz que hipnotiza en amarillo la garganta.

Como ese matiz que vuela y pisa el cielo sin sal ni limón.

Prisión transparente

Y quiero volar...

Atada de pies, suelto mis manos. Discordante en una libertad ficticia. Me agarra lo que un día me sostuvo. Me muerde lo que un día me enseñó a andar.

Me tropiezo con mis pensamientos, heridos sin poder avanzar. Me destierra el silencio, me apuñala la desaprobación de sus ojos. Sensatez uno, comprensión cero. Y el corazón de nuevo al banquillo.

Aguacero sin lluvia. Ahogando dilemas por callar. Frío desierto surcando mi camino. Barruntando otro fuera de juego.

Esa mutación inconformista que lo trastoca todo. Ese origen desafiante. Alas plegadas aguardando la llegada del huracán. Ni el viento logrará frenar.

Lejos.

Fuera del lugar donde me siento fuera de lugar

viernes, 4 de mayo de 2018

Clac

A veces vuela el tiempo en plena sobredosis de inspiración. A veces vuela el tiempo que distancia dos latidos distintos.

Y qué mal se me dan las primaveras cuando arden mis manos. Y qué silencio me quema cuando callo. Y qué incógnita persigue mis simplificaciones.

A veces baila una sonrisa desnuda. A veces se enzarzan mis labios en un pacto inconexo.

Y qué mal se me dan las palabras cuando no quiero sentir. Y qué violento el invierno con su perenne juego. Y qué estúpida dopamina me consume cuando dejo de tocar el suelo.

A veces no querer saber se maquilla de traicionera ignorancia. A veces no se necesita saber para que te levante el viento.

Y qué desaliento lleno de oxígeno cuando se disuelve la cordura en un matiz. Y qué opuestas son las piezas de un puzzle. Y qué curioso cómo encajan en un cómodo click...

miércoles, 25 de abril de 2018

Fallo de profetas

Una gota me besó al oído...

Que la mejor conexión no es por wifi ni por cable.

Que el azar no es causante de nada y, sin embargo, lo cambia todo.

El vértigo no vuela solo. Y tu voz viola el aire de un suspiro. La magia dispara interrogantes muy bien puestos. Ya perdí las margaritas que me quedaban. Ya quemé esperanzas y me cubrí de inviernos.

Y ahora mis delirios se disfrazan de arco iris en plena madrugada. Y no hay sueños que parasiten mi almohada. Y ahora baila el agua de un perenne desierto.

Llegué sin rozar susurros. Llegó sin llegar a nada. Llegaron víctimas del mañana.

Ecos de un momento que duró veinte versos. Memoria oscura. Abrazos de cuento.

Seguirían mis dedos sin leer su cuerpo. Sin vestir de vida este deseo. Sin saber si es ilusión o invento. Y me mira el sempiterno temor. Hoy no hay tres por cuatro que no quiera perseguir tus pasos. Y encima llueve...

domingo, 15 de abril de 2018

Qué de qué

Se ha parado el viento. Fuera. Retomo el silencio. Dentro. Siento que pienso. Pienso qué siento.

Que he caminado cien pasos y sigo en las mismas coordenadas.
Que hay estaciones que dan miedo, pero el tren de nuevo siempre arranca.
Que los paisajes enamoran en su efímera intersección con tus raíles.
Que el tiempo atropella tus decisiones sin querer.
Que una palabra puede derrumbar tormentas.
Que en cualquier momento puede echarse a llover.
Que hay noches que acercan los planetas.
Y lunas que ocultan su cara al amanecer.

Que la mayoría de cicatrices no se ven. Que hay luciérnagas salvavidas y temores que de vez en cuando despiertan.
Que hay silencios que lo dicen todo y frases que no dicen nada.
Que lo de redes sociales no es casualidad.
Que hay disfraces malditos que nunca se acaban.
Que el mareo brota al darle a todo mil vueltas.
Que nos enseñan a decir la verdad, y seguimos sin ni siquiera encontrarla.
Que pensamos que vivir es una suma sin llevar, y resulta ser una ecuación diferencial.

Que soplar pestañas no asegura más que tu esperanza.
Que en el camino dejarás huella, del tipo que quieras.
Que el alcohol ha desvestido muchas camas.
Que una piel con otra hermana se repara.
Que en los sueños tu alma todo lo reinterpreta.
Que todo significado nace y muere solamente en tu cabeza...

viernes, 6 de abril de 2018

Chocolate con leche

¡Qué difícil es elegir entre la montaña y el mar! Entre respirar la calma o ahogarse de aventuras. Qué disyuntiva, qué discordia entre ir o venir, qué disrupción. Bendita locura. Maldita realidad.

Inventamos más colores por si no hubiera donde escoger. Pintamos siempre lo mismo en distintos lienzos. Sin nunca pintar nada. Camuflamos cicatrices entre algodones. Que se desgarran en pura contradicción. Y sometidos al olvido, más se imprime el recuerdo en la piel.

Ojos en chispas. Cuando cada huella renace en tu sonrisa. Cuando cada acertijo colorea tus oídos. Cuando cada pequeño helado se derrite en tu mirada. Retumba el aliento de la felicidad.

Vías cada vez más risueñas y temidas. Trenes de esperanza. Vivaldi y sus cuatro estaciones. Incierta la certeza del goodbye.

Versos de vida seguirán fluyendo azules y blancos. Siempre inspirará un sol. Ganas con tintes de oro y plata. Contracciones de pasión. Siempre vibrará un destello. Fuerza apilada en proa. Que no se apague tu voz. Aún arde mucho en tus silencios.

Vida que excita en asonancia. Risa y brisa parten en consonancia.

Las sonrisas siempre riman. Y hace falta más poesía en nuestros días...

martes, 27 de marzo de 2018

Deslucido



Oscurece mi cabeza. Se me nubla el alma. Dudas que no despejan. Fuera saluda el sol.

A tientas me levanto, buscando una razón. Me pesan los ojos, mis pestañas no vuelan. No hay corriente. No hay coraje. No hay canción. 

Se difuminan los colores. Cada vez más cerca se ahoga el rumor. Emborrachada de café, ataraxia disfrazada, impávida sed. 

Y ahora, ¿qué rima venía? Perdida métrica se burla de mi ayer. Cuenta el cuento de nunca jamás. Que siempre habrá fantasmas poetas, de mirada hueca, en un desdeñado desván. 

Y ahora, ¿seguía la historia? Cambiante el viento, dejó de bailar. Vertiente hacia dentro, lamidas lágrimas desembocan en tu corazón. Inundándose de recuerdos. Cegándose sin tu sol. 

A tientas, saboreo la madera de un suelo de espanto. Sigo enmarañada de una red de atajos. Vaivén que nace y muere a un ritmo de vértigo. 

¿Por qué robaste protagonismo en mis sueños? Raso envuelto en azul satén. Cortinas en mis pupilas, encaramándose a mi piel. No hay destellos. No hay develo. No hay duende.

Enlentece el silencio a mi alrededor. Dentro ráfagas rápidas roen otro rato. Respirar se ha vuelto manjar de tontos. Enmudece el aire mis oídos, boca inerte, matiz imberbe. 

Delirio escrito. 
Visto mis ojos.
Fuera, un espejismo. 
Dentro, un despojo. 

lunes, 26 de marzo de 2018

Stop

Por favor, PARA. No te escapes de mi mano. No cedas al reloj. No huyas como haces siempre.

Solo te pido una tregua perenne. Un impás entre tus dedos. Un aliento sin letra pequeña.

Te vas.

       Viento. Reviento.

Que no quiero más miradas perdidas, de las que no queda registro en un buzón. Ni más voces sin leer, ni más ojos sin cobertura. No quiero más días en una segunda pestaña. No más ventanas miedosas sin abrir. Ni más momentos congelados por un egocéntrico "beep".

Que no quiero que pese más un click que el paso plomizo del vecino. Que no quiero que nuestro cuello se queje si no es por versos indefinidos de besos. Que me niego a que la única luz que nos siga sea puramente artificial.

Que no quiero que se deshagan mis falanges aguardando un desenlace. Que no quiero más sonrisas arrancadas por un puñado de leds. Que me niego a que la virtud virtual vuele por encima del vientre del valor.

Que no quiero más mitades silenciadas. Ni más trifulcas que no ardan en la cama. No más hormonas digitales. Ni abrazos inconexos.

Que no quiero más cronómetro que el propio tempo. No más normas tiranas. Ni más prejuicios sellados en la espalda.

No más conciertos de lamentos por adorar un escudo que devora nuestro momento...

martes, 20 de marzo de 2018

(S)Elecciones

Elegir entre fluir o parar a respirar... ¿cómo detener el agua? ¿Cómo silenciar la lluvia? ¿Cómo hibernar de nuevo?

Si pudiera atropellar el viento
Si pudiera congelar el tiempo
En un segundo de horas
Se deshiela el rubor del invierno

Si consiguiera no fallar
Si el silencio no ocupara ese lugar
Se reinventa el dulce torbellino
En un barullo de incierta paz

Elegir entre bucear o aferrarse a la orilla en pleamar... ¿Cómo dormir los ojos? ¿Cómo vendar el pulso? ¿Cómo retornar al canal?

Elegir al fin y al cabo.
Escoger la verdad.
Escoger sin reparo.
Elegir...
         entre bucear o respirar...

jueves, 15 de marzo de 2018

Rozando

Suena cómico el río. Agasajos de un torrente. Fluye indeciso el destino. En mis manos. Se desatan mis dedos insensatos. Mis pasos y el silencio. Forzado el sello en mis labios.

Se enredan las ideas. A trompicones se despierta el alma. Ya late lejos. El eco impacta. Nada se entiende. En lontananza. No hay vientos de prudencia. El alfil se mueve.

De repente... de la chistera brotan mariposas. No palomas. En la cuerda camina el reflejo de ese beso. A lo que se enfrente. Al borde de una antigua incertidumbre. A la merced de una joven certeza.

Dos gotas traviesas pierden el sentido. Chocan tus ojos y los míos. Desliz premeditado de un segundo. Tercer asalto. ¿Dónde durmió el frío?

Palabras disfrazadas. Versos que no cuento. Curioso el acento con el que me paras. Con el que tiembla un imperfecto traqueteo. Con el que sumas sin quererlo.

Incierto mar. Alegre aleteo.
Tiempo.

domingo, 11 de marzo de 2018

Afourtunada

Afortunada. Sí, creo que no hay palabra con la que más me identifique. Y es ahora cuando me doy cuenta.

Ahora que mi mundo se ha tornado maleable con la punta del zapato. Ahora que las curvas dominan mi escenario. Ahora que las nubes son ligeras a su paso.

En una sinfonía de sonrisas. Entre los versos más humildes que me regaló la vida. Entre dos alas que desnudan el firmamento con templanza.

Afortunada. Capitana a la deriva. Fabulosa tormenta que al final ilumina. Altos pálpitos por definir. Costuras de quien fui, bordaduras de hoy, tejiendo el sentido del mañana. Ruleta trucada. Gracias que se quedan cortas.

Ahora que cada pulso se convierte en melodía. Ahora que sueña el sol con conquistar a la luna. Ahora que paro, respiro y pienso. Mi rastro en el barro, mi ritmo hecho cuento, mi barroco lamento. Todo. Un invento.

Ahora que me planto, planteo y planeo. Que río, lloro y entiendo. Que desterré el quiebro. Que agitación y paz conviven en un mismo compás. Simple y complejo. Superficial y profundo. El grial.

Ahora me tiño de sabios errores. Quemo filtros y miedos. Coloreo sorpresas, revuelvo perspectivas y bailo el silencio.

Ahora. Afortunada. Agradecida. Viva.

miércoles, 21 de febrero de 2018

A base de tropiezos

Y cuando te rodeas de miedos, te quedas sola. Te agarran por detrás. Te recuerdan que estás hecha de moléculas de errores. Repasan tus pasos y cuestionan tu camino. Pero esos trazos son imborrables y ya forman parte de ti.

Lo que hice y lo que dejé de hacer. Huellas cavilando si acertaron. Cimientos imperfectos que, pese a las grietas, te hacen crecer. Traspiés y caigo. Caigo y me levanto. Ojos brillantes, luz en decrescendo.

Sinfonía de fallos. Vaivenes de relativos menores. Amalgamas eclécticas. Rubateando en ocasiones. Tinta de cabeza y corazón.

Cuadro de tachones que definen mi ser. Perfectas imperfecciones que me soplaron hasta aquí. Hoy. Ahora. Causa casual sacudiendo nuestro presente. Pintando escalones hacia una nueva actualización de esta cadena de cruces candentes.

Apoyada en mis errores, voy creciendo cada vez...

martes, 20 de febrero de 2018

Reforzando posiciones

Hoy he descubierto un trocito más de mí. Uno de los que definitivamente he perdido. Hoy he aprendido. Hoy he sufrido. Hoy superé al destino.

Que hay muchas casualidades que bendigo. Y otras que repatean mis adentros. Pero hoy la certeza golpeó en esos ojos. Oscuros. Tóxicos.

Hoy descubrí que soy más fuerte de lo que escriben mis dudas. Que puedo cambiar de plano si mi mundo colapsa en un pixel. Hoy aprendí que los errores no son veneno en mis venas, sino tacones sobre los que realzar mi vuelo aún más alto.

Que hay historias para el recuerdo y puñales aún vivos. Que tus guiños no maquillan dardos de un preverano. Que jamás volverá a alienarme tu prepotencia porque crecí más que tú.

Hoy. Oscar a la somatización. Hoy. Goya a mi corazón. Hoy. Gano aún más al perderte.

Adiós.

jueves, 15 de febrero de 2018

Prima

Primera versión de una primavera ciega. Primera verdad que de cerca brilla. Y aunque lejos quede el rubor del agosto, ya despiertan valientes rayos sabrosos.

Primer segundo dilatado a un tiempo. Llega un aire latiendo esperanza. Se cubre el cielo de un mar de sueños. El silencio suena dulce en esta tarde de invierno.

Primer paso y primer aliento. Vibra el tempo y bailan los labios. Ojos abiertos imaginando. Cada luz, un tesoro. Cada viaje, un regalo.

Primer anclaje firme a los cimientos. Primera ola de cationes remendando los destrozos. Arden cenizas quemadas. Ligadura de besos. Poros en calma.

La calle huele a vida.
Primera vida.
Prima la vida.

lunes, 12 de febrero de 2018

Ahogada

Me ahogo. Inspiro y no consigo respirar. Me ahogo. Se cierne sobre mí un vértigo que me aprisiona. Me ahogo. Un ladrillo pesa en mi pecho. Me atraganto con el tic tac del reloj.

Me falta el aire. Retumban latidos en todo mi cuerpo. Cada molécula da mil vueltas. Pierdo contacto con mi galaxia y navego. Me pierdo. Saturada en todos los sentidos. Y sin saborear oxígeno.

Me ahogo. Cierro todo. Nada desconecta. Me encierro y resoplo. Ya pasará. Y sigue. Entrecortada. Cortada entre desaliento.
Me ahogo. No se ve. No se escucha. Nada. Invisible. Como el aire que no llena mis pulmones. Me ahogo en mi propia mente.

Es lo que es. Quien lo probó lo sabe.

sábado, 10 de febrero de 2018

Microrrelato

Aquel portazo dejó aturdidos los recuerdos. Jamás pensó que hubiera tantos detalles escondidos. Tantas palabras preparadas en la recámara. Y tantos pasos premeditados en aquel dulce vals.

Su piel se estremeció al revivir aquellos rayos de sol. Un verano causal disfrazado de casualidad. Sueños diurnos tan tangibles como el fuego. Distancias rebajadas sin temor.

Aquella flor iba alzando su vuelo. Y el terremoto atravesaba sus dos cuerpos cada vez. Sus miradas ardían. Mil sabores coloreaban las horas. El viento soplaba aún muy lejos.

Fueron dos perseidas entrelazadas en un vértice de paz. Dos sombras. Un escenario mágico. Dos luciérnagas. Baile celestial.

Aquella última luna agridulce escribió un punto para coger aire.

¿Punto y final?

Puntos suspensivos....

Punto y aparte.

La saga seguía. La ruleta revolvía la nostalgia. Rutinas separadas. Indescriptible. Invisible aquel hilo zurcido entre sus almas. Dos nodos rimando sin saber qué. Sin saber cómo, ni por qué.

Y aquella luna cambió mil veces de traje hasta arroparlos otra noche en simbiosis. Que él curaba su invierno. Que ella revivía su verano. Y un paso más al borde de la incertidumbre. Que él silenció sus pensamientos. Que ella despertó su sonrisa. Memorias de miedo. Melodías y los meses que sucedieron.

La puerta se había cerrado de golpe. Deseaba que sus brazos anudaran su cintura. Que su aliento desordenara su pelo. Deseaba que las cosquillas fueran su filosofía. Creando un nuevo mundo. Deseaba encender su vida cada mañana. Que ahora estuviera ahí su espalda.

Deseó. Con todas sus fuerzas. Y se giró. Allí estaban esos ojos donde quería ahogarse cada día y cada noche. Mirándola...en la fotografía.

martes, 6 de febrero de 2018

Out

Infierno. De esos que arrancan hasta la última gota de tu ser. De esos que atrancan la puerta y te aprisionan contra la pared.

Invierno. De esos que te nublan cada vértice que un día estuvo en pie. De esos que congelan el terror en unos ojos que ya no ven.

Se avergüenzan mis alas. Trizas de un ayer. De un quién soy sin respuesta. Añicos que se vencen contra la mesa. Las palabras más ácidas. Reflujo odiado. Pieza desencajada. Anoxia de espanto. Fluye el reverso que nadie ve. Que yo tampoco quiero ver. Que yo tampoco quiero ser.

Crujiendo en cada segundo que pierdo la batalla. Huyo de quién no soy, y me acabo tropezando con un montaje amargo. Un monstruo que nace en mi cabeza. Y me muerde el corazón. Un fantasma que siempre seré yo. Invisible. Odioso. Patético.

Un juego de sombras baila en un 4.33 en bucle. No se escuchan atisbos de un mañana. No hay renacuajos ni larvas. Son sedientas las arañas que ahora viven en mí. Y un quién soy me acorrala y olvido lo que viví.

Infierno. De esos que enfrían el alma y machacan el tambor.

Invierno. De esos que queman los huesos hasta desenterrar tu rendición.

sábado, 20 de enero de 2018

Crujido

Dónde
Dónde murió el impulso. Dónde perdí las ganas. Dónde guardé el aliento de repuesto.

Dónde olvidé el momento. Dónde advertí que no podía hacerlo. Dónde crujió el último latido. Dónde se había escondido el miedo que me estruja de nuevo.

Dónde cambié el rumbo. Dónde me encontré si ya me hallo perdida otra vez. Dónde superé el silencio que hoy me atraviesa el pecho. Dónde disparó el engaño en el que vivo. 

Dónde acaricié la risa por última vez. Dónde estrangulé mi ser. Dónde respiré cada amanecer. Si ya no queda más que noche en mi mirada. 

Dónde soñé que cada segundo amaba la vida. Dónde asfixié la luz que me arropaba. Dónde despertaron mis puñales. Dónde acechaba el fantasma.

Que cuando se diluye el último Newton, no hay Julios que recorran tus labios. No hay rincón ni guarida ante los hachazos de tu mente. Solitarios sin respuesta. Vencidos en la muchedumbre de virtuales anécdotas. 

Que cuando quema cada latido y añoras (no) haber vivido, cada error es un peso constante. No hay piruetas que regalen sino reliquias pasadas. Que el abismo te atrae cada vez con más ansia.

Que cuando respirar resquebraja el alma y cuando las palabras rompen tu voz, te ahogas en la culpa y desazón. No hay manos que resuciten mi condición. Y siempre será así, dejándome llevar en plena maratón. Arrastrada en la inercia caminando hacia una muerte en vida. 

Borracha de oscuridad. Desangrada de color.
Sin fuerza. Sin aliento. 

Sin ganas.    Sinrazón

viernes, 19 de enero de 2018

Extrasístoles

Resaca de un ayer intoxicado. En un tsunami de temores que pensabas superados. Somatización de un verso perdido.
Olvidos congestionados en paredes de papel. Saliva viciada. Aire carbonizado. Flush patológico. Agrio vaivén del pasado.
Unos ojos desbordados de recuerdos. Una oscilación amarga. Sed de desaparecer. Escuece cada pálpito. El ahora se ahoga en un huracán de gritos.
Y llega el incómodo duelo entre pasarse y no llegar. Entre morderse la lengua o arder en lágrimas. Entre beberse hasta la incertidumbre o dejarse arrastrar por los delirios. Entre refugiarse en resquicios de falsas ilusiones o bucear aún más hacia este abismo incoercible.
Y me devoró el momento...

Asustada y decidida

 La que duerme en tirantes en invierno para sentir el abrazo del edredón La que se ve las películas en tres actos porque se duerme La que se...